
Todos conocemos la historia: Sony tenía previsto empezar a rodar Spider-Man 4, que sería el cierre definitivo a la saga de Spider-Man de Sam Raimi, pero algo cambió. La cinta fue cancelada. Las malas lenguas hablan de desavenencias entre Tobey Maguire y Sony (el dinero nunca fue buena consejera), y otras –casi peores- optan por achacar la «culpa» al auge del género superheroico auspiciado por el Iron Man de Marvel Studios.
El caso es que, para bien o para mal, el plan de producir una cuarta cinta del Hombre Araña sufrió una modificación sustancial; ya no iba a tratarse de una secuela más. Estábamos hablando de hacer un reinicio. Damas y caballeros, había empezado a gestarse The Amazing Spider-Man (TAS, a partir de ahora).
Ante el despertar del género, volver a empezar con la franquicia
A banda del evidente tirón comercial de las películas de superhéroes que ha experimentado el cine estos últimos seis años, la estrategia para este reboot fue agresiva desde el principio. Si vamos a hacer un reinicio, pensarían en Sony, empecemos todos de cero. Ni Tobeys Maguires, ni Sam Raimis, ni Kirstens Dunst. Qué coño, ni Mary Janes tampoco. Bueno, pon a Mary Jane en nuestra lista de «pendientes».
TAS, como no podía ser de otra forma, vio la luz a la par que Los Vengadores, y claro, bebió de su éxito. No me malinterpretéis, pues la película de Webb méritos hizo por despuntar allá en 2012. Sin embargo, aún sufría algo de ese «complejo de hermano menor«. En Sony eran muy conscientes de que este reinicio de la franquicia llegaba –muy- pronto, y quisieron distanciarse al máximo de la anterior versión de Raimi. Todo lo que puede distanciarse una película basada también en Spider-Man, claro está.
Spider-Man contra Spider-Man
La pregunta es evidente. ¿Raimi o Webb? ¿Tobey Maguire o Andrew Garfield? ¿Kirsten Dunst o Emma Stone? En definitiva: ¿Spider-Man de Sam Raimi o The Amazing Spider-Man?
Así que, como dice el sobrino favorito de tía Petunia, ¡Es la hora de las tortas!
A la derecha del cuadrilátero, con tres películas y una media de 800 millones de dólares de caja cada una, ¡tenemos a la trilogía de Raimi! (aplausos). Y su contrincante, el aspirante al título de mejor saga arácnida, con dos películas y una media de 735 millones de dólares en ganancias cada una, ¡el reboot de Marc Webb! (más aplausos). ¡Que comience el combate!
La clave está en los villanos
El complejo de hermano menor que nombraba antes, ese que, en mi opinión, forzó a TAS a desvincularse lo más posible de su predecesora, atesoró aciertos al igual que errores. La primera diferencia, algo vital para toda cinta de superhéroes que se precie, es la galería de villanos.
Como digo, hacía falta un golpe de efecto, hacía falta algo distinto. Pero el problema era que el bueno de Sam Raimi ya había hecho uso de los malosos más renombrados de Spider-Man. El Duende Verde, Octopus y Venom son la trinidad del mal para Peter Parker, y aquí TAS falló estrepitosamente. Sí, no era tarea fácil, pero nunca, jamás, por bien hecho que esté, el pobre doctor Kurt Connors va a estar a la altura del Duende Verde. Y es algo injusto, porque al menos el Lagarto en TAS tenía en marcha un plan. Un plan bien hilado: la transformación de todos los neoyorquinos en lagartos. ¿Y el Duende? Pues hacer explotar cosas, claro. Tirar a unos niños de un teleférico, hacer lo mismo con Mary Jane… ya sabéis a qué me refiero. William Dafoe, nuestro odiado Norman Osborn, es a Peter lo que el Joker a Batman. Lo que el yin al yang. Y pese a regalarnos algunas de las más bochornosas secuencias de bipolaridad vistas en la historia del cine (ahí anda a la par con Gollum), en los momentos donde debía ponerse serio el Duende de Dafoe acojonaba. Era, en resumidas cuentas, EL VILLANO.
Marc Webb debió verlo en algún momento tras el estreno de TAS, y optó por corregir ese error en su TAS 2. Por desgracia, volvió a cometer una falta imperdonable: no es el deslizador lo que hace al Duende. Ni tampoco el apellido Osborn. Así que no, Harry no puede ser el Duende Verde (el original, se entiende). No debería ser él quien mató a Gwen. Porque ese es el mayor lastre de TAS 2, la forzada participación de Harry. La película se titula El Poder de Electro. Bien, un buen villano aún por explotar. Y su caracterización, totalmente distinta del Electro de los cómics, fue realmente buena. Entonces, ¿por qué leches se hizo uso de Harry para el clímax final? ¿Tantas ganas habían de matar a Gwen? Y pensar que TAS lo tenía tan bien para llevarse el gato al agua en cuanto a villanos… Y más teniendo en cuenta los desastrosos Venom y Hombre de Arena de Spider-Man 3. Pero lo siento, la balanza la inclina Alfred Molina y su inmenso Doctor Octopus. ¿Podría remontar TAS en cuanto a villanía se refiere con sus tan cacareados Seis Siniestros?
Spider-Man de Sam Raimi 1 – The Amazing Spider-man 0
Segunda ronda. Raimi, habituado al género de terror, rompió el molde y consiguió en su trilogía de Spider-Man enriquecer el cosmos de Peter. No era un simple adolescente que lanzaba redes –orgánicas… ¿en qué c**o estabas pensando, Sam?- y que hacía de liebre vestido en pijama. Su mimo por el trasfondo arácnido era palpable: el Duende Verde tirando a Mary Jane del puente, el auto empalamiento con el aerodeslizador… Sin embargo, todo cuanto construyó se fue al garete con Spider-Man 3. Esa Gwen Stacy de juzgado de guardia, o el cambio absurdo del asesino de tío Ben (ahora resulta que era el Hombre de Arena…) acabaron por sepultar esa predisposición por el buen hacer.
¿Y TAS? Salió mejor parada, eso es innegable. Una Oscorp como Dios manda, un Capitán Stacy recio y orgulloso y, sobre todo, el tratamiento de la historia de Peter y Gwen (llamadme cursi, pero especialmente en TAS 2 lo encontré muy bien llevado) acabaron por embellecer el universo de Webb con capas de trasfondo. A eso le sumamos los cameos de Felicia Hardy y Alistair Smythe, y el peso del pasado de los padres de Peter, ¡y voilá! TAS se anota su primer tanto.
Una lástima no contar con el magistral J.J Jameson de Raimi. De lo mejor de la trilogía original, sin lugar a dudas.
Spider-Man de Sam Raimi 1 – The Amazing Spider-man 1
¡La cosa se pone interesante! Y como los buenos seriales, mejor dejar con la miel en los labios que acabar siendo cansino. La segunda parte – y última- de esta batalla nos revelará el ganador. ¿Quién es mejor Peter Parker? ¿Y mejor Spider-Man? La carnaza me la reservo.
Para acompañar, dejo unas cuantas curiosidades:
- En TAS 2, el perro que saca Gwen a pasear cuando Peter la observa desde las alturas le pertenece a ella misma (Emma Stone) y a Andrew Garfield. Ya sabéis que fueron pareja en la vida real, ¿no?
- Emma Stone firmó para dos entregas más. ¿Pensaron en la Saga del Clon?
- En Spider-Man, la Gata Negra tenía un pequeño cameo. ¿Fue un guiño verla en TAS 2?
- Tobey Maguire es un fanático de las arañas. Se ve que tiene montones de ellas. ¿Y sabéis quien las detesta? Kirsten Dunst.
- En Spider-Man 2, el maquinista del tren es el mismo actor que interpretó al ayudante de Norman Osborn (Dr. Stromm). Sí, ese calvo al que Norman liquida en el labo.




